Para poder triunfar debes arriesgarte

Arriesgarse, esa palabra que a veces la tomamos como sinónimo de insensatez pero que en la mayoría de los casos es la única que nos permite crecer, madurar y re-aprender, porque si a ver vamos, todos los días asumimos el riesgo de estar vivos, todos los días nos sentamos en el interior de un vehículo que puede sufrir un accidente o todos los días decidimos hacer alianzas con personas que no sabemos si al cabo de algunos meses nos estarán hiriendo brutalmente en nuestro amor propio.

La vida ya se concibe como un riesgo en sí mismo, por qué el emprender sería diferente y por qué arriesgarse siempre, definitivamente todo es una insensatez.

La respuesta a estos dos puntos de vista es muy sencilla. Arriesgarse siempre conllevará a un avance de algún tipo, no estamos hablando de conseguir el éxito absoluto, quizás con lo que nos topemos sea un enorme fracaso, pero nos llevaremos la experiencia de lo aprendido y descubriremos en el proceso un lado de nosotros que tal vez no nos agrade, pero será un reconocimiento de quienes somos realmente.

Por otro lado, si aceptamos cualquier riesgo sin ponderar sus consecuencias, sin evaluar los pros y los contras de una situación y sin establecer a groso modo el tamaño de los beneficios en virtud a las perdidas, solo seremos como un toro dentro de una cristalería, destruyendo en un solo soplo lo que tanto nos ha costado construir.

Todo riesgo calculado siempre generará una ganancia sin precedentes.

Como ya he dicho, no es sensato arriesgarse en todo y no siempre asumir un riesgo equivale a conseguir justo lo que deseábamos, pero si nos sentamos a evaluar los beneficios que nos traería por ejemplo asociarnos con determinada marca de empresa o vender parte de nuestras acciones a un inversionistas, y nos damos cuenta que en todos los escenarios tendremos más fortalezas que debilidades, entonces lo adecuado sería no desperdiciar la oportunidad y arriesgarnos.

El Mayor Riesgo es No Arriesgar

 

Obviamente, en todo riesgo siempre existe la posibilidad real de fracasar y terminar no consiguiendo los resultados que queríamos. Lo inteligente para evitar que el fracaso sea absoluto es no arriesgarlo todo en una sola mano.

Toma riesgos pequeños que solo equivalgan a un proyecto puntual, de tal modo que si el proyecto fracasa, solo se verá perjudicada el área de la compañía relacionada con el mismo y no toda la estructura, ni todo el capital del negocio.

Por último, recuerda que toda decisión que se toma en la vida siempre dejará un aporte infinitamente mayor al que se tenía en un principio, por tanto, un fracaso es un aprendizaje de vida, un error es simplemente descubrir que no se debe hacer, una traición te permitirá depurar la lista de personas de confianzas, pero el negarte a tomar riesgo por temor a fracasar, es simplemente negarse a vivir y sobre todo negarse a ser feliz, porque recuerda que todas las oportunidades llaman una sola vez a nuestra puerta y somos nosotros quienes decidimos a conciencia si las dejamos entrar a nuestra vida o no.

Lo bueno, es que en el recorrido siempre nos toparemos con más de una buena oportunidad y ponderaremos si el riesgo vale la pena o mejor esperamos a la siguiente, pero sin tener miedo a intentarlo.

Ana Maria Gallego

Hola, soy Ana María Gallego de Alicante (España). Mi Tierra es de Mar, una Ciudad Muy Bonita y Alegre. Estoy Felizmente casada con Chus Lorenzo y tengo dos hermosos hijos llamados Jesús y Ana María.

De Funcionaria de Justicia durante 11 años a Mujer Empresaria y de Negocios en el Internet. Al poco tiempo de empezar esta nueva Aventura ya obtuve Ganancias de mi Negocio y empezaba a dominar las Técnicas del Márketing Online.

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